FEDERALISMO, PROFESIONALIZACIÓN... Y BUROCRACIA QUE RESISTE.
Desde que en 1992 la Secretaría de Turismo delegó el Registro de Idóneos a la AAAVyT (hoy FAEVYT), sostuve con convicción que esto avasallaba las autonomías provinciales. La regulación del ejercicio profesional y el cobro de matrículas son competencias exclusivas de las provincias y de los colegios de profesionales creados por leyes locales. Como licenciada en Turismo y, desde 2003, como presidente del Foro de Profesionales en Turismo, lo denuncié una y otra vez: en artículos, entrevistas, paneles y pedidos de audiencia que nunca fueron respondidos. Hoy, las provincias firman convenios para la administración del Registro Nacional.
Durante años, mientras tuve agencia de viajes en Bariloche, pagué –como miles de colegas– un arancel a una entidad privada empresarial para poder ejercer como responsable técnica en agencias de viajes. Mientras tanto, las autoridades nacionales y provinciales miraban para otro lado, y la FAEVYT se beneficiaba con la recaudación sin ofrecer control real ni servicios a los profesionales. La Secretaría de Turismo de aquellos años (la de los K), la propia FAEVYT y hasta algunos sectores académicos me silenciaron, me cancelaron, me ignoraron.
No estuve ni hice todo sola. Quiero agradecer de corazón a todos los colegas que, desde el Foro de Profesionales en Turismo, como socios o allegados, compartieron la andadura conmigo durante más de dos décadas. A los que firmaron peticiones, participaron en congresos, escribieron notas, levantaron la voz en paneles y mesas de trabajo, y nunca bajaron los brazos por el reconocimiento real de nuestra profesión. Gracias a ustedes –licenciados, técnicos, docentes, guías y tantos otros que creyeron en un turismo más justo, federal y profesional– hoy podemos decir que teníamos razón.
Al principio, la derogación de la Ley 18.829 por el DNU 70/2023 de Javier Milei levantó una oleada de críticas: desde el CONDET (facultades de turismo), la FAEVYT y hasta algunos legisladores. Pero el tiempo –y los hechos– nos dieron la razón. Hoy, la propia FAEVYT, que mantiene el registro de agencias delegado por Daniel Scioli, reconoce por primera vez a los colegios provinciales de profesionales en turismo. Es un paso histórico hacia el federalismo que siempre defendimos.
Esta vindicación no borra los años de silencio impuesto, ni los costos personales, pero sí confirma que la perseverancia vale la pena. Bregamos por una profesión digna, regulada donde corresponde –en las provincias– y al servicio de un turismo responsable y de calidad. Y lo logramos, juntos.
Hoy, sigo luchando en el mismo espíritu, desde mi provincia de La Pampa. Mediante notas formales a las autoridades de la Administración de Parques Nacionales –como la que envié el 15 de diciembre de 2025 al presidente Arq. Sergio Martín Álvarez–, denuncio la burocracia excesiva de ese organismo que impide que guías profesionales con trayectoria comprobada podamos trabajar en parques como Lihué Calel, el único Parque Nacional de La Pampa. A pesar de mi formación universitaria (con contenidos de guía incluidos), posgrados, experiencia en Antártida, habilitaciones provinciales y nacionales, y una inversión privada significativa en transporte turístico, me exigen trámites duplicados, requisitos formales irrelevantes y hasta condiciones identitarias excluyentes para guías de sitio, sin evaluar la idoneidad real.
El Gobierno nacional impulsa con fuerza la desburocratización y la simplificación administrativa, pero choca con líneas medias y estructuras internas que mantienen una pesada burocracia heredada, desalentando la inversión local, el uso público de las áreas protegidas y el desarrollo turístico sostenible. Esta rigidez no solo me afecta a mí, sino a otros operadores pampeanos, y conspira contra el potencial de parques con baja visitación como Lihué Calel.
No bajo los brazos. Porque, como en aquella lucha por el federalismo profesional, sé que la razón termina imponiéndose cuando se defiende con argumentos, experiencia y convicción.
Gracias, colegas de todo el país. Seguimos, sin corporativismos, defendiendo la profesión.

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